Hace unos días me contactó un seguidor de la página de Facebook. Se trata de don Leonardo Román, quien me contó un interesante relato de su hermano Raúl Moreno, que navegó a bordo del Viña durante una tormenta terrible, además nos facilitó unas fotografías antiguas del Viña tomadas durante el viaje. 

Raúl Moreno a la edad de 10 años detrás del puente de mando del barco Viña.

Navegando en medio de una tormenta a bordo del Viña del Mar


Mi hermano, Raúl Moreno Roa, de 75 años, se emocionó mucho hoy día al recordar cuando se trasladaban desde Punta Arenas hacia Valparaíso a bordo del Viña. Esto ocurrió en 1952, cuando él era un niño de 10 años. Viajaba junto a dos tías y un tío que era de la Fuerza Aérea, quien venía desde la Antártica.
Todo iba bien hasta que se vieron enfrentados a una terrible tormenta que los alcanzó 3 horas después del zarpe. Todo lo que el barco llevaba a bordo cayó al mar, entre esa cargaba llevaba autos de la época y tambores de petróleo. Se cortó la luz y todo el barco quedó a oscuras. Los gritos y el llanto de los pasajeros era lo único que mi hermano escuchaba, mientras el capitán ordenaba ponerse los chalecos salvavidas. En el barco no había chalecos salvavidas para niños y a mi hermano le pasaron uno para adultos bien y amarrado. Estaban preparados para lo peor. El ajetreo y la fuerza de la tormenta fue tal, que mi tío de la Fuerza Aérea sufrió un accidente, perdiendo el conocimiento.

Finalmente el barco logró llegar a Puerto Montt y pudo ser reparado para continuar su viaje a Valparaíso.
Hoy mi hermano vive en la ciudad de Cañete y goza de buena salud.

Sin duda, este fue un episodio que quedó para siempre en la memoria de sus pasajeros, y en especial, en la memoria del que fuera un niño de 10 años que hoy entre lágrimas recuerda todo el horror de lo vivido.
Fotografías
El niño Raúl Moreno y al fondo el barco Viña del Mar siendo reparado en Puerto Montt.

Raúl Moreno junto a su tía Lidia Moreno.

Raúl Moreno junto a su tío.
Agradecimientos especiales a don Leonardo Roman y su familia por compartirnos este relato y las fotografías.